Viaje al fin de la noche

Autor: Louis-Ferdinand Céline
Edición:
La que leí: Diario El País (2003)
La original: Editions Gallimard (1952)
Páginas: 572
Opinión: Para Olvidar
Lo he intentado. Lo prometo. Me he esforzado página tras página por seguir leyendo mientras esperaba encontrar la clave que ha convertido a este libro en un clásico de la literatura moderna. He fracasado.
Conque me he arrastrado por sus páginas hundiéndome en el universo deprimente que plantea el autor. Nunca me había encontrado con una visión tan sumamente pesimista de... bueno, sí, de todo. De la gente, de la sociedad, del amor, del trabajo, de las ciudades, de la medicina... en resumen del alma humana.
Quizás mi gran error ha sido esperar una novela con inicio, nudo y desenlace. Esta novela no es así. Es como si el autor hubiese ido escribiendo en su diario lo que le rondaba la cabeza conforme iba avanzando en su vida: su paso por la guerra mundial, su tiempo en las colonias de África, su estancia en Estados Unidos, y su vuelta a Francia. Y pese a todo, este libro no es una historia. Es un conjunto de notas reunidas en un tomo. Una serie de pensamientos (todos negativos, por supuesto) ordenados cronológicamente.
Evidentemente este libro tuvo que ser un pelotazo en su época. Cualquiera se atrevía a escribir lo que este hombre escribió por aquel entonces: corrupciones, mal hacer de las personas, gobiernos incompetentes, sociedades huecas... Y cómo lo escribió, claro. Por que una de las claves del libro es el lenguaje bajuno, soez, impactante al fin.
Eso sí, el autor tiene algunas reflexiones clarividentes. Después de 3 o 4 páginas anodinas, se puede ocultar un párrafo que bien vale la penitencia de las páginas previas. Pero para mí, honestamente eso es todo.
Conque cada uno con sus gustos. Yo, no volvería a leerlo.
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